lunes, 12 de abril de 2010

Beauty is in the eye of the beholder

Existe una expresión inglesa que dice que la belleza está en los ojos del que mira ('Beauty is in the eye of the beholder'). Si sometiésemos la belleza a juicio y llevásemos esta idea al extremo, el que sea, estaríamos rozando la superficialidad en el sentido más amplio de la palabra.
Pues bien, eso debieron pensar los creadores de la web 'Beautiful People'.
Se trata de una red social muchísimo más exclusiva que todas aquellas que conocemos y que, algunos, usamos. Aquí no importa si eres simpático, si eres divertido, si te encanta el arte o si coleccionas muebles antiguos. No. Importan otras cosas. Importa la imagen. Importa ser guapo o guapa. Según sus creadores lo que realmente importa es 'la belleza', es decir, ser bello, guapo, no feo.
¡Qué disparate! Eso fue lo que pensé cuando iba camino al trabajo esta mañana. Mi viaje de diez minutos en metro me sirve para darme cuenta de cuántas cosas estúpidas se crean a diario en el mundo. Y lo que es peor, cuántas cosas estúpidas aparecen en los periódicos. Podríamos hablar de periódicos estúpidos también pero eso será otro día.
Hoy, viajando en metro y leyendo el Metro mi mente se bloqueó por un instante. Una noticia sobre esta red social atrajo mi atención. No pude resistir la tentación de leer semejante ''¿informacion?''.
El texto versaba sobre la gran acogida que ha tenido esta web a pesar de que en su lanzamiento mundial en octubre del año pasado casi 2 millones de solicitantes de 190 países se quedaron fuera. Sí, a parte de ser guapo hay que pasar una criba que determina si la belleza es o no belleza real. ¡Pobres feos!, pensarían los 'guapos' que sí fueron aceptados para formar parte de esta exclusiva (y superficial) red. De nuevo, ¡qué disparate!
El artículo se centraba, como no, en Inglaterra y en la belleza de los ingleses/as. En varias ocasiones noté como mis compañeros de vagón me miraban. Luego supe la razón. Sin darme cuenta, mi subconsciente provocaba en mi risas que se manifestaban de forma real. No era para menos. No podía parar de leer frases de esa gente 'guapa' que pudo formar parte de 'Beautiful People'. Frases (literales) como: ''no me importaría conocer a alguien que fuese increiblemente caliente hoy aquí -(se refería a una de las 'super' fiestas que la web organiza para esta hermosa gente)- a pesar de que no tuviésemos nada en común'', ''odio las páginas de citas, están llenas de mentirosos y psicópatas. Al menos en esta tienes que ser como apareces en la foto" (pobre ingenua), y una de las mejores: "estoy buscando matrimonio, estabilidad, a alguien con la personalidad de Simon Cowell". Solo se me ocurre añadir: ¡olé!
Leyendo estas afirmaciones entendí rápidamente todo. Y cuando digo todo es todo. Entendí porqué sólo podía entrar la gente guapa, pero guapa de verdad. Gente guapa de esa que de tan guapa que se cree que es se olvida de que hay cosas más importantes, más necesarias. Tal vez un cerebro para regir con propiedad, para afirmar y sentenciar con propiedad, dilucidar con propiedad ... en definitiva para entender que la belleza está en los ojos del que mira y que lo que para unos es un horror, para otros puede ser lo más maravilloso del mundo. Vale que no todos podemos tener la personalidad 'tan admirable y deseada' de Simon Cowell pero, al menos, que no nos falte la inteligencia.
Estos ingleses, de verdad, ¡qué especiales son!, ¡qué raros!, ¡qué ... ingleses! Lo más gracioso es que las estadísticas de la propia web sitúan a los hombres ingleses como los terceros más feos sólo superados en fealdad por los rusos y los polacos. ¿Las mujeres inglesas? Son, según las estadísticas, feas también. Muy feas. Las segundas más horrorosas después de las alemanas. ¡Qué disparate! Feos/as que se creen guapos/as y encima intelectualmente aún mas feos/as.
¿Con qué nos sorprenderá mañana el Metro en el metro? Seguiremos leyendo.

domingo, 11 de abril de 2010

Un día en el parque

Ha sido una mañana inolvidable,
como todas las que pasan en un parque.

¿No serás tú? ¿No serás tú?

Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Suena el despertador. Desayuno fugaz mas ducha rápida. Carrera al supermercado. Tarjetas. Prisa. Gente. Carrera a la estación. Metro. Retraso. Caos. Multitud. Reencuentro tras retraso, caos y multitud. Destino alcanzado. Parque. Sol. Calor. Tranquilidad mas naturaleza y paz. Descanso. Fuera estrés. Felicidad.

Pues sí. Un día en el parque da para mucho. Mucho. Muchísimo. Sobre todo, y por encima de todo, para desconectar de la rutina, descansar y evadirse por un momento del estrés de las grandes ciudades.
La gente no anda, camina. La gente no tiene prisa. La gente ríe. La gente disfruta. La luz del sol les cambia. Nos cambia. Todo es tranquilidad. La tensión por no llegar tarde a cualquier sitio se desvanece y sólo interesa disfrutar. El tiempo se para. No corre. Las horas no existen. ¿Puntualidad? ¿Qué es eso? ¡Estamos en el parque! En el parque nada importa. No hay prisa, ni tensión, ni caos. Multitud puede que si pero no importa. La multitud es lo que nutre al parque de vida. ¡Qué vida cuando estamos en el parque!

Baby I have been here before
I know this room, I've walked this floor
I used to live alone before I knew you.
I've seen your flag on the marble arch
Jeff Buckley – Hallelujah

Gracias C., L., N. y M.

jueves, 8 de abril de 2010

Para que luego digan ...

Nos hemos acostumbrado a vivir con adelantos tecnológicos que siguen sorprendiéndonos día a día y que nos hacen la vida más sencilla, o más compleja, según cómo se mire y la persona que lo mire. Nuestros mayores, y los no tanto, suelen decir aquello de 'antes todo era mejor', 'no había tantas complicaciones' ... Quizá tengan razón. Lo más seguro es que lo digan porque temen no ser capaces de adaptarse a todos estos cambios que nos llegan de forma incesante.
Sea el motivo que sea lo que está claro es que tanto a ellos como al resto de los mortales el tren de la tecnología se nos escapa si no conseguimos seguir su ritmo. Y no hay que ser muy listos para darse cuenta de que no es muy aconsejable perderlo de vista en los tiempos que corren. Debo confesar que hay algo que comparto con ellos en esa idea de 'antes todo era mejor'. Antes, no hace muchos años, mandar cartas, escritas a mano, se convertía en una aventura que iba más allá de un simple modo de comunicación. Mandar cartas. Recibir cartas. Era tan entrañable ... Y eso es lo que, debido a las nuevas tecnologías y a los avances en la forma de comunicarnos, hemos dejado un poco al margen.
Cuando uno viaja al extranjero intenta evocar aquella rutina de escribir palabras, frases y párrafos donde se cuenta lo que acontece, las novedades, las curiosidades, etc. Con la misma ilusión de antaño uno lee y relee las palabras que han quedado grabadas en la parte trasera de un pequeño cartón con la foto de algún rincón de alguna ciudad. Con esa misma ilusión introduce la postal en el sobre. Con la misma ilusión uno se acerca a un buzón (típico buzón inglés) y deja caer la carta a ese vacío que creemos es infinito y en el que tememos que la carta, que con tanta ilusión hemos escrito, se pierda para siempre. Por eso, y que levante la mano el/la que no lo haya hecho nunca, metemos la mano para palpar el vacío, la nada, y así asegurarnos de que la carta ha caido en su sitio.
Pues bien. La tecnología será un fastidio para muchos pero, al menos, la seguridad que da saber que aquello que envías llega a los pocos segundos supera con creces a la inseguridad que provoca lanzar al vacío del interior de un buzón una carta que nunca sabes si llegará bien, si llegará a tiempo o simplemente si llegará.
Con esa ilusión de antaño metí una postal en un buzón inglés hace ahora un mes aproximadamente y aún sigo esperando que esa carta llegue a su destino. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Estoy convencido de ello porque la ilusión, sin duda, ya se me ha perdido para siempre. Para que luego digan que lo de antes era mejor.
Por todo esto me declaro seguidor absoluto de las nuevas tecnologías, a pesar de sus muchos inconvenientes, y proclamo mi descontento hacia el servicio postal (inglés). Todo llega, o eso dicen. Pues bien, espero que mi carta también llegue.

miércoles, 7 de abril de 2010

Mon - ja - mon - ja - mon ...

¿Nunca has jugado a ese juego? Si la respuesta es NO es que no has tenido una infancia normal.
Puede sonar estúpido y puede no tener sentido pero no es el caso. En las últimas 24 horas he repetido esa serie como una docena de veces. Vale, sí, en el fondo sí que es estúpido pero también es normal hacerlo cuando, después de tres meses sin poder comer jamón ibérico, abres la nevera y encuentras varias bandejas de productos ibéricos. Calidad. Cantidad. Vamos, lo que no sueles ver ni tener en una nevera cuando vives en Inglaterra.
Sí, puede sonar y ser estúpido pero saber que al abrir ese cofre llamado frigorífico vas a encontrar semejante tesoro uno se vuelve tan inocente y pueril que le vienen a la mente juegos estúpidos como esta serie de sílabas.Estúpido o no seguiré jugando hasta que mis bandejas con mi jamón (y mi lomo) desaparezcan. ¿Qué pasará después? Después ya habrá tiempo para otros juegos.

Ave Fénix

Ha pasado un mes desde que di señales de vida en mi último post. Sólo se me ocurre decir 'lo siento'. Mucha gente me ha reprochado el abandono del blog. Lo sé. Todo ha sido un cúmulo de circunstancias que me alejaron de mi pequeña ventana donde prometí contar cosas curiosas a la par que divertidas durante mi experiencia en Londres.
Han pasado muchas cosas desde que cerré parte de esta ventana. (De nuevo, lo siento). Por eso me he prometido a mi mismo escribir más a menudo para expresar lo que sienta, viva, vea y escuche por estas tierras. Así, todos aquellos que un día me dijeron 'deberías escribir más a menudo' podrán perdonarme.
Sí, he estado en España unos días y vengo con ganas de contarlo todo, todo y todo (como dirían en aquel famoso anuncio de televisión).
Por todo esto, como el Ave Fénix, resurjo de las cenizas de lo que un día fue un blog 'normal' y a la vida volverán todas aquellas historias y comentarios que Londres me depare.
Hasta 'luego'.

sábado, 6 de marzo de 2010

Tan lejos ... tan cerca

Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras. Paseando por el mercadillo de Portobello Road me encontré con esto:¡Viva Coffee Republic! Un lugar donde poder tomar un buen café y recordar que, aunque uno esté lejos, en definitiva, siempre se está cerca (de casa) de una forma u otra.
CR, que cada uno lo interprete como quiera, puede significar tantas cosas ...


miércoles, 24 de febrero de 2010

Recomendación musical

Londres. Ciudad europea por excelencia. Música por todas partes. Cultura. Novedades. Dentro del amplio abanico musical, esta semana destaco el álbum 'Ocean Eyes' de Owl City que llega desde EE.UU.
En el metro de Londres me encontré hoy varios carteles con anuncios de este nuevo gran disco y desenfundé mi cámara para inmortalizar esta nueva sensación musical.Si queréis disfrutar de la música de este joven norteamericano podéis hacer click en el siguiente enlace:
http://www.owlcitymusic.com/home.aspx
La mejor forma de escuchar sus temas nos la ofrece MySpace:
http://www.myspace.com/owlcity
Enjoy the music!!

domingo, 14 de febrero de 2010

Arte callejero

Impresiona saber el inmenso potencial artístico que guardan algunas ciudades. Londres es un vivo ejemplo de que para ser un artista no hace falta tener un nombre si no, tan solo, una buena idea.
Pasear por cualquier calle, por muy monótona que pueda parecer y por muy llena de coches que pueda estar, siempre se vuelve muchísimo más amena si, de repente, uno encuentra arte en estado puro en unos metros cuadrados escasos.
'Exhibition Road' es una de las calles londinenses situadas en uno de los núcleos museísticos más importantes de esta ciudad. A ambos lados uno puede encontrar grandes galerías como el 'Victoria and Albert Museum' (donde, por otra parte, paso 8 horas al día trabajando) o también el 'Natural History Museum'. Verdaderos centros de arte.
Pero ese arte que muchas veces se encuentra encerrado entre las paredes de las exposiciones, galerías y museos también sale a la calle y es ahí donde uno se da cuenta de que, hoy en día, existen miles, millones de artistas que simplemente buscan el reconocimiento o, tal vez, su breve minuto de gloria para poder demostrar lo que llevan dentro.
Fue precisamente en 'Exhibition Road', mencionada anteriormente, donde encontré una parte de ese arte que podemos llamar callejero pero que no por estar en la calle tiene menos calidad que aquel que se encuentra enmarcado por oro o expuesto en vitrinas.

Estas dos imágenes fueron tomadas en 'Exhibition Road'. La imagen superior muestra a un grupo de 'actores-peones de obra' realizando un pequeño musical (con música en directo) al tiempo que la ciudad iba, poco a poco, despertando a primera hora de la mañana.
Por su parte, la segunda imagen muestra a otro de los tantísimos artistas que salen a la calle a diario para demostrar que ellos también merecen un reconocimiento por aquello que hacen. Debo decir que el joven sin camiseta desde luego merecía un premio. Al menos por aguantar las gélidas temperaturas de Londres si apenas ropa y por saltar descalzo sobre miles de afilados y cortantes pedacitos de cristal.
Pero el arte callejero va más allá de nuestra imaginación. Es sorprendente cómo de una simple pared, agrietada por el paso del tiempo y abandonada al devenir de los días, se puede crear una obra que de ser expuesta en una galería recibiría más de una mirada curiosa e interesada.
Si no me creen, observen la siguiente imagen.
Fue captada esta mañana en la zona este de Londres. Más concretamente en una de las calles próximas al mercadillo de Brick Lane. Un barrio que, por otra parte, merece una especial atención puesto que es otro núcleo donde poder encontrar el siempre admirado y nunca valorado 'arte callejero'.

sábado, 13 de febrero de 2010

'El Toro' del Carnaval

Estando en otro país, en otra ciudad, fuera de tu entorno y lejos de tu anterior rutina, en ocasiones, sean muchas o pocas, ocurre que la mente de uno vuela más allá de cualquier frontera y a una velocidad superior a la luz.
Esta sensación se suele experimentar cuando nuestra mente quiere viajar y volar hacia ese lugar al que físicamente a tu cuerpo le es imposible llegar.
Cuando uno siente nostalgia por algo de aquel lugar del que se marchó hace un tiempo, corto o largo, la mente rápidamente despliega sus alas y vuela hasta llegar allí. Y lo hace rápido, muy rápido. Tan rápido que esa sensación de nostalgia y melancolía se incrementa a pasos agigantados.
La sensación de libertad mental llega a tal extremo que es recomendable volver a la realidad para no caer en el abismo de la tristeza. Quizá suene demasiado terrible o exagerado pero la melancolía, en muchas ocasiones, puede cambiar totalmente la percepción que tenemos del día a día y de nuestro nuevo entorno. Por ello es mejor tener a la mente parcialmente atada a nuestro cuerpo para que viaje lo justo y necesario.
En definitiva, que estando en Londres uno echa de menos ciertas cosas como un buen Carnaval del Toro o la compañía de familiares y amigos. Pero, como en toda gran ciudad, siempre hay 'algo' que te transporta, de nuevo, y te hace sentirte un poco más cerca de lo que ahora te queda un poco alejado.
Paseando por una de las tantísimas calles de esta ciudad me encontré con este cartel en la ventana de un Restaurante.

De nuevo, mi teoría de 'las señales' hacía acto de presencia. Quizá no tendré los Carnavales que siempre he tenido pero, al menos, El Toro sigue estando presente en mi nueva aventura.
¡¡ Feliz Carnaval del Toro a todos aquellos que puedan disfrutar de él !!

viernes, 12 de febrero de 2010

El arte de la claustrofobia

El arte fue concebido, entre otras cosas, para sorprender. Por tanto, el arte soprende, en mayor o menor medida pero lo hace.

Londres fue concebida, entre otras muchas cosas, para sorprender. Por tanto, Londres sorprende.
Si unimos estas dos ideas el resultado final, entre otras muchas posibilidades, nos lleva hasta la galería londinense 'Tate Modern' que, en mayor o menor medida, sorprende.
Y sorpresa es lo que debió tener en mente el artista polaco Miroslaw Balka cuando decidió crear su obra "How it is" (cómo es).
A simple vista podemos pensar que se trata de una caja gigante, oscura y sin ningún sentido pero todo, absolutamente todo, cambia cuando uno se introduce dentro de la propia obra. Literalmente.
"How it is" es una especie de contenedor enorme, construido sobre vigas de acero, cuyo interior es totalmente oscuro, negro, sin luz ... No se trata de una caja cualquiera. Tiene exactamente 13 metros de alto, diez de ancho y treinta de longitud.
La sensación de claustrofobia una vez dentro es absolutamente maravillosa e increiblemente artística.
Balka, con esta obra, buscaba provocar reacciones sensoriales a la vez que aludía a temas como la cueva de Platón o los agujeros negros de la astronomía. Y lo ha conseguido.
Nunca antes había experimentado lo que uno siente al formar parte de una obra de arte tan magnífica.
Como dirían por tierras inglesas, esto es un 'must see' en toda regla. Obligatorio visitarlo.

Para saber un poco más sobre el artista y sobre esta gran obra de arte podéis hacer click en el siguiente enlace:
Miroslaw Balka 'How it is' - Tate Modern